Nuestro cuerpo necesita energía para realizar sus funciones vitales, funciones de relación, de eliminación y de digestión y asimilación de los alimentos. Y en ese sentido es labor nuestra “molestarle lo menos posible”, pues en nuestras manos está cuidar de él, y a través de la alimentación podemos hacerlo.

Recuerda que es el vehículo con el que transitas por este juego llamado vida, y aunque te puedes permitir tus licencias y caprichos, nunca deberían de ser el eje principal de tu vida.

Es difícil en estos días no tener fugas energéticas en nuestra vida, debidas tanto a los alimentos que ingerimos como a nuestro estado emocional.

Te habrá pasado muchas veces que sin saber por qué te levantas con el pie izquierdo y ya no levantas cabeza en todo el día, o que te sientes muy bien y después, mal. La energía fluye en tu cuerpo constantemente, y provoca en ti oscilaciones a veces demasiado intensas.

Muchas veces aunque lleguemos a pensar en dar el paso siempre hay algo que nos boicotea y terminamos posponiendo ese cambio que sabemos que sería beneficioso para nosotros. Bien porque pensamos que no somos capaces, bien porque nos situamos siempre al final de la cola de nuestras obligaciones diarias, o bien porque ya hayamos asumido un papel que nos han dicho que tenemos que protagonizar. No te sientas mal por eso, todos en algún momento de nuestra vida hemos pensado de esa forma, son “grabaciones” mentales que hemos asumido y nos “obligan” a actuar así. Nos perdemos de vista y dejamos de ser quienes fuimos alguna vez.

Reequilibrar tu propia energía te permite reencontrarte de nuevo con quien eres en realidad.

En mi caso con reiki empecé a experimentar el reequilibrio de mi energía.

 

Yo lo comparo con un fisioterapeuta. El fisioterapeuta trabaja sobre tus contracturas musculares, quita nudos físicos, relaja el cuerpo. En las sesiones de reiki se trabaja con energía, sin influir en ella, es la propia energía la que se reconduce para tu mejor bien. En ellas experimentarás sensaciones positivas, de relajación, conseguirás despejar tu mente y afrontar tu vida de otra forma. Es como si poco a poco, gradualmente, tus nudos internos (emocionales), las piezas de tu propio puzzle, empezarán a recolocarse. Cada persona es un mundo, y los efectos diferentes, pero siempre positivos.

Eso sí, no esperes milagros, no si esperas que vengan desde el exterior.

Los cambios siempre llegan a través de tu propio trabajo, y esperar varitas mágicas no te lleva a ninguna parte.

Sin embargo reiki es una buena herramienta para ir volviendo a tu centro y desde ahí sentirte mejor, más plen@ y con fuerza suficiente para tomar las riendas de tu vida.

Te invito a que pienses en la respuesta a estas preguntas

  • ¿Cómo te gustaría que fuera tu vida?

  • ¿Qué es eso que te mueve y te hace sentir plen@?

  • ¿Crees que es posible transformar tu vida?

  • ¿Alguna vez te has imaginado a ti mism@ viviendo un sueño?

  • ¿Cuando piensas que necesitas un cambio, lo crees posible?

Es posible que pienses y sientas que estas preguntas no están dirigidas a ti, que tu vida es la que es y que debes resignarte a ella. Aunque hay cosas que te gustaría que fueran diferentes, no te sientes con la fuerza suficiente para enfrentarte a ellas, trabajar para cambiarlas y finalmente obtener los resultados deseados.

Puede que haya un desequilibrio en tu energía vital.

La buena noticia es que, aunque no lo creas o te parezca difícil, eso puede cambiar.

Puedes dar el paso, puedes buscar herramientas, puedes buscar ayuda, puedes reescribir tu historia y crear un nuevo personaje, vital, saludable y feliz.

La felicidad no consiste en verlo todo de color de rosa, en no tener “problemas”, sino en ser capaz de fluir con la vida y saber gestionar aquello que se presenta con calma y serenidad.

Todo cambio requiere una decisión, la vida es decidir y actuar, pasar por encima de tus miedos y finalmente celebrar.

No dudes en ponerte en contacto conmigo si quieres recibir sesiones de reiki, te informaré sin compromiso.

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