Aquí me tienes de nuevo, ahora hablándote de la limpieza del cuerpo.

El título de la entrada me encanta, es una frase que repito muchas veces, y que tengo como lema tanto para mi como para mis clientes.

En otros aspectos de nuestra vida este lema sí que lo tenemos en cuenta, y mucho. En el hogar, con el coche, con la ropa, con el exterior de nuestro cuerpo. Procuramos tenerlo todo limpio, necesitamos movernos en un ambiente sin suciedad, y trabajamos para que eso sea así. Incluso nos preocupamos por ensuciar menos y así ahorrarnos trabajo más tarde. Tenemos identificados los puntos críticos de la casa, y los mantenemos a raya. Mantenemos la ropa para que se vea impoluta. Limpiamos el coche o el vehículo que utilicemos semanalmente. Invertimos en productos de limpieza variados, y así mantenemos la fachada en perfecto estado.

¿Pero qué pasa con nuestro interior?

La alimentación tiene un papel diferente en cada momento de la historia. En nuestra historia reciente, en general, hemos pasado de escasez de alimentos, a una superabundancia de ellos. Tenemos a nuestro alcance toda clase de alimentos prácticamente durante todo el año, y todos los medios de comunicación se hacen eco de marcas, productos e ingredientes. La publicidad nos bombardea constantemente, también en algo tan importante como es la alimentación. No son pocas las veces en las que me quedo con la boca abierta mientras veo el anuncio de un producto que se sabe insano, y en la parte de debajo con letras pequeñas aparece “se aconseja seguir un estilo de vida saludable”. Sin embargo ahí lo tienes, hasta en la sopa, impregnado en nuestras células cerebrales, como si nos lavaran el cerebro constantemente. Y así con muchos más productos, a saber, aquellos que llenan el bolsillo de muchos, y también la sala de espera de centros de salud y hospitales.

No es de extrañar entonces que nos veamos abocados a consumir productos no demasiado saludables, y que nos vayamos olvidando de los alimentos naturales. Tampoco olvidemos que en la mayoría de los productos que nos venden hacen presencia ingredientes “comestibles” y adictivos a la vez, con lo que el problema empeora ya que se pone en entredicho nuestra fuerza de voluntad, cuando realmente nos han convertido en esclavos en su propio beneficio.

A eso le añadimos el ritmo de vida vertiginoso al que la sociedad nos empuja, lo cual nos lleva a buscar soluciones fáciles y rápidas, y ya tenemos el lote completo de “me da igual lo que me llevo a la boca, mientras me aporte placer y sea fácil de preparar”.

¿Pero qué pasa con el interior de nuestro organismo?

Se ensucia. Sí, quédate con ese concepto, se ensucia. ¿Y en qué deriva esa suciedad? En sobrepeso, ligeras molestias y finalmente enfermedades y envejecimiento prematuro. No es de extrañar si consideramos que la casa de nuestras células está sucia. Ensuciamos constantemente su entorno, este se distorsiona, y el cuerpo necesita depurarlo continuamente. Pero todo tiene un límite, y llega un momento que éste es superado.

La toxemia se refiere a la cantidad de toxinas presentes en nuestro cuerpo, como resultado de unos malos hábitos alimentarios, y de estilo de vida. Es la intoxicación del medio de vida de las células. A mayor toxemia menos salud.

CUANDO SE SUPERA EL UMBRAL DE TOLERANCIA DE LA TOXEMIA, APARECE LA ENFERMEDAD.

Mi objetivo como coach en nutrición natural es ayudarte a bajar el umbral de tolerancia de toxemia de tu organismo, antes de que aparezca la enfermedad. Es decir, mi objetivo es ayudarte a limpiar tu cuerpo, que aprendas a no interferir en sus funciones de eliminación de toxinas, y que eso sea para siempre.

MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR

No se trata de comer de cualquier forma y de vez en cuando limpiarnos a base de desintoxicaciones puntuales, dietas express y productos mágicos, sino de aprender a no ensuciarnos o hacerlo lo menos posible para mantenernos limpios y enérgicos.

¿Y cuál es la consecuencia de esa limpieza? Equilibrio de tu peso, de tu energía vital y por tanto de tu salud.

Es posible que a voz de pronto te parezca muy difícil cambiar tus hábitos alimentarios, porque estás acostumbrad@ a una serie de productos, algunos de los cuales te parece imposible prescindir, y porque tienes asociado lo sano con lo insulso y aburrido. Además como te he comentado, tienes un vínculo emocional con ellos, pero también físico.

Sin embargo, cuando tu cuerpo empieza a experimentar una limpieza y le permites limpiarse, es él mismo el que te empuja a no volver a tus viejos hábitos, o al menos a mantener los nuevos por encima de los viejos. Es decir, no se trata de buscar la perfección, sino un equilibrio, que no tense a la persona emocionalmente rompiendo el proceso de cambio.

Me gustaría que le dieras dos vueltas a lo que te he contado. Mi intención es que tomes consciencia de que la alimentación influye en tu vida más de lo que crees, ensuciarnos por dentro es muy fácil hoy en día, y además no es visible para nuestros ojos, y ya sabes que ojos que no ven corazón que no siente.

Ya estoy desarrollando el recurso gratuito que anunciaba en la sección gratis, TOMA CONSCIENCIA DE TU ALIMENTACION, así que si estás registrad@ en la web lo tendrás en tu bandeja de correo en breve. Si no lo estás aquí abajo verás un cuadro de registro, utilízalo.

Y sí ya eres consciente de que debes mejorar tu alimentación y necesitas una guía y apoyo, aquí me tienes. Te dejo el enlace a COMO PUEDO AYUDARTE por si es de tu interés.

 

 

 

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